Yuval Noah Harari y sus 21 lecciones para el Siglo XXI - Por Diego A. Miranda

 

Yuval Noah Harari es un profesor de historia de la Universidad de Jerusalén y futurista, que nos ofrece a través de sus libros, una mirada profunda al pensamiento humano, a la evolución del conocimiento, y el futuro. Es autor de los libros titulados De animales a dioses (2014) y Homo Deus. Breve historia del mañana (2016), los cuales causaron asombro en sus lectores, convirtiéndose rápidamente en lugar común de pensadores, líderes, amantes del pasado y personas inquietas por el futuro.

En su libro 21 lecciones para el siglo XXI (2018), reflexiona acerca del presente de la humanidad. El texto se encuentra divido en cinco partes donde en la parte primera aborda lo relacionado al desafío que supone para la humanidad, la irrupción tecnológica; la cual se estima que será inminente por el exponencial aumento de las capacidades de transmisión de datos de las computadoras y la superación por parte de la inteligencia artificial (IA) a la inteligencia humana.

En la segunda parte del libro, el también filósofo y antropólogo, aborda los temas relacionados con los desafíos políticos actuales, proponiendo una reflexión a partir de los retos que nos apremian a los humanos en tanto vivimos en comunidad y tenemos problemas que nos afectan a todos los humanos del planeta. 

En la tercera parte atiende a los tópicos relacionados con la desesperación mundial producida por el terrorismo y la guerra, así como a la esperanza producida por una aptitud de humildad en las opiniones y las creencias. En la parte cuarta habla acerca de la verdad y los límites que afectan la percepción humana acerca de la justicia y la posverdad.

La última parte de libro habla acerca del valor de la resiliencia, para lo cual propone tres lecciones acerca de la educación, el significado de la vida y la meditación. Estas son sus 21 lecciones para el siglo XXI.

Parte I. El desafío tecnológico.

Lección 1. Decepción.

A la raza huma le gustan los relatos. Y dado este gusto ancestral, en la historia reciente de la humanidad han estado en conflictos dos relatos acerca de la visión del mundo, que llevaron incluso, a que naciones se enfrentaran en la guerra por la hegemonía de sus ideas. De esta manera, el relato del liberalismo ganó a otros relatos (fascismo y comunismo) y toda la fe de la humanidad se cargó sobre las bases de las libertades, las cuales pasan por la libertad individual, económica, etc. El relato liberal ofrecía en sus inicios un clima de prosperidad global, sin embargo, después del año 2008 muchas personas se sintieron decepcionadas por este relato, dado que los gobiernos de corte democrático se han convertido en opresores de la libertad de los individuos y han favorecido únicamente a un pequeño sector de la sociedad (élite).

La creciente falta de credibilidad en el relato liberal se suma a la eminente imposición de las nuevas tecnologías que amenaza con cambiar de manera trascendental los sistemas financieros, las formas de intercambio económico y hasta nuestros propios cuerpos y mentes. En el pasado las personas podíamos alterar nuestro entorno y aprovecharlo a conveniencia; situación involuntaria que ocasionaría la actual crisis ecológica. Con los avances de la tecnología, la humanidad podrá acceder y alterar si lo desea, el mundo interior de las personas y ya no solo el mundo exterior; se podrán crear cerebros, alargar la vida o eliminar pensamientos a voluntad.

No obstante, la importancia que tiene el desarrollo de las tecnologías para la vida de las personas en el mundo, este es un ámbito no atendido por el plano político. El relato liberal que se centraba en el reconocimiento del individuo está siendo desdibujado por la floreciente nueva realidad social determinada por la inteligencia artificial donde los avances tecnológicos son el centro de atención y el valor humano se encuentra en caída hacia el absoluto olvido. 

Los líderes políticos actuales carecen de una visión global que permita a las personas retomar la confianza en el relato liberal. China con su forma de gobierno socialista está demostrando liderazgo político mundial y dando garantías de libre economía a otros países de continentes como áfrica y regiones como américa latina. Sin embargo, China está lejos de cautivar a todas las personas del mundo por su forma de gobierno oligarca. Por esta razón, aunque muchas personas vean con desesperanza una armonización global sobre la base de la libertad, esta es el único relato con el que cuentan la mayoría de personas en el mundo. 

Lección 2. Trabajo.

El liberalismo ha propiciado la actual crisis ecológica y la inminente irrupción tecnológica que pone en riesgo la subsistencia de muchas personas. Por una parte, porque las catástrofes ambientales hacen difícil la vida de las personas a medida que pasa el tiempo y, por otro lado, los avances en IA amenazan con dejar sin trabajo a muchísimas más personas. En el futuro la mayoría de las labores que realizamos las personas serán ejecutadas por robots programados. No se sabe con certeza cómo será el mercado laboral en el año 2050. Lo que sí está claro es que el mundo estará manejado por tecnologías superiores a la inteligencia humana y es probable que la humanidad como la conocemos llegue a su fin. 

Los autos autónomos dejaran sin empleo a conductores en el mundo. El avance de la neurociencia ha arrojado que las decisiones humanas responden a un cálculo de probabilidades realizado por nuestro cerebro. Por lo tanto, el libre albedrio y la intuición humana no son más que el resultado de millones de neuronas que identifican patrones recurrentes y evitan tomar patrones despistados. Sin embargo, estos cálculos neuronales no son perfectos y en algunos escenarios dan paso al conocido error humano.

En este aspecto, la IA pretende solucionar los problemas de cálculo de nuestros de cerebro y con ello dejar sin empleo no solo a operarios, sino también a abogados y banqueros. La ventaja de la IA radica, no solo en la capacidad de tomar mejores decisiones e interpretar mejor a las personas en general, sino que tiene la capacidad de interconectarse y actualizarse de manera permanente. Los humanos entraremos en competencia laboral no con máquinas o robots individuales. Nuestro reemplazo podría ser una red compleja flexible e integrada.             

Los trabajos que no se podrán delegar a la IA son aquellos que requieren de muchas habilidades de manera simultánea. No obstante que los servicios médicos se pueden prestar por medio de ordenador, el oficio de enfermería supone habilidades motrices y emocionales necesarias para suministrar una inyección dolorosa o cambiar un vendaje, esto hará más difícil que pueda ser reemplazado por un robot, por lo pronto.

Así como en la era industrial, la revolución implicó la salida de muchos empleados también propició la creación de nuevos empleos; principalmente por cuenta de la innovación y el emprendimiento individual. La era tecnológica puede propiciar empleos relacionados con la operación y mantenimiento de los nuevos trabajadores o inclusive nuevos trabajos relacionados con la cooperación humano-IA. 

Estos nuevos empleos requerirán de habilidades nuevas, y, es posible que la mayoría de personas no estén en capacidad de cultivar. Es posible también que, no obstante, se requiera de mano de obra especializada, muchas personas no puedan ser entrenadas para ellas y veamos el surgimiento de una nueva clase inútil. Las personas que quieran seguir siendo útiles tendrán que prepararse para adaptarse constantemente y posiblemente enfrentarse a cambiar de oficio o profesión cada diez años. 

Supercomputadora Mare Nostrum

La política y los gobiernos juegan un papel fundamental en la forma como la humanidad afronta la inminente pérdida masiva de empleos. La renta básica universal – RBU, pareciera ser una solución política de estabilidad económica que brindaría solución al problema de la humanidad improductiva. Los gobiernos cobrarían un impuesto a los multimillonarios y a las empresas de algoritmos y robots, para pagar a cada persona un salario generoso que cubriera sus necesidades básicas. 

Lección 3. Libertad.


Nos encontramos sobre la base de la libertad humana. En el sentido político, económico y personal; se anima a las personas a seguir sus propios instintos y a cumplir con los deseos de su corazón. Los derechos humanos son la garantía de la libertad individual. Pero antes de la visión liberal del mundo, las decisiones colectivas respondían a los imperativos divinos y esto se santificaban legitimados por las mitologías religiosas. Así mismo, la libertad individual puede dar paso a la voluntad de los algoritmos. Pero esta situación no será impuesta a fuerza, sino bajo conveniencia por la eficacia y precisión de las decisiones tomadas a base de cálculos por parte de los algoritmos.

El libre albedrio es también el resultado de un proceso de cálculo bioquímico donde nuestro cerebro valora los factores externos y se exteriorizan en decisiones. Los algoritmos podrán hacer estos cálculos de manera más precisa y nosotros vamos a confiar en ellos; por conveniencia. Los sensores biométricos pueden proporcionar información precisa a cerca de la calidad de la salud humana y esta determinación queda excluida de los sentimientos individuales y de la percepción que tenga la persona de cómo se encuentra de salud.    

Los algoritmos podrán identificar en tiempo real nuestros gustos, gracias a las reacciones biológicas de nuestro cuerpo a los estímulos externos. El movimiento de los ojos y los músculos faciales arrojan información valiosa relacionada con los gustos de las personas, dado que la reacción corporal a los estímulos difícilmente se puede evitar y los cuerpos humanos estarán permanentemente conectados a receptores biométricos que guardarán y analizarán dichos datos con el fin de identificar las preferencias y gusto de los usuarios, hacía un determinado servicio.    

Las cuestiones éticas y filosóficas recobraran importancia en relación a decisiones complejas, por ejemplo, la conducción en situaciones de riesgo para la vida de los usuarios y otros humanos presentes en dicho riesgo. El algoritmo siempre procederá de la forma como haya sido programado, por eso la importancia de incluir en dicha programación profundas convicciones éticas y filosóficas que reflejen los valores en los que nos encontramos de acuerdo la mayoría de personas en la sociedad.

La ciencia ficción ha contribuido en la generalización de una visión apocalíptica de la inminente irrupción tecnología, donde los robots condenan a la humanidad a la esclavitud o al control total de sus vidas. Sin embargo, la IA siempre responderá a las normas con las cuales se les programó y el ejercicio de programación siempre será una labor totalmente humana. Nuestros miedos y frustraciones pueden ser heredadas a las máquinas y estas sean utilizadas para fines inhumanos y crueles, pero nunca tendrán conciencia. La inteligencia no es lo mismo que conciencia. La conciencia se relaciona con los sentimientos y la inteligencia con la toma de decisiones.

Sin embargo, la IA tendrá la capacidad de motivar respuestas emocionales con precisión y por tal razón es importante que los humanos desarrollemos un alto grado de conciencia puesto que la IA podría ser influenciada por nuestra natural e infinita estupidez. Lastimosamente, poco conocemos los humanos de nuestra capacidad para desarrollar una conciencia en relación a las necesidades humanas.

Lección 4. Igualdad.


No obstante que en la actualidad el mensaje de la igualdad es recurrido por la mayoría de las sociedades mundiales, en atención al acceso masivo a medios de comunicación como internet. Al inicio del siglo XXI muchas personas esperaban que las condiciones de vida de las personas en el planeta de igualaran en condiciones óptimas. La globalización debía llevar las condiciones de vida de países como Finlandia o Canadá a países como la India o Egipto. 
El sueño de igualdad que perdura en la generación actual contrasta con las desigualdades y brechas sociales que se han incrementado entre países, así como al interior de estos. El 1 por ciento de la humanidad posee el 50 por ciento de las riquezas del planeta; más alarmante aún, las 100 personas más ricas poseen en conjunto más que los 4.000 millones de personas más pobres.

La implementación de la bioingeniería podría llevar la desigualdad del plano económico al plano biológico. Hasta ahora las clases aristocráticas no poseían más rasgos diferenciables en comparación con un campesino, que el simple reconocimiento legal y económico discriminatorio hacía estos últimos. La riqueza tiene una función simbólica de status social. Sin embargo, en el año 2100 las personas adineradas podrán contar con habilidades, conocimientos y competencias, altamente diferenciables de una persona normal en un suburbio.

La belleza, la creatividad y la salud no serán una cuestión de suerte; en ese entonces, estos atributos serán gracias a la capacidad de adquirirlos en el mercado.
La implementación de la IA en los procesos productivos ocasionará que la gran masa poblacional sea innecesaria y podrían suscitarse nuevas sociedades de personas mejoradas y con acceso a los beneficios de la bioingeniería; una élite de humanos que conglomerados se proclamarían como la civilización, convirtiendo a los demás en salvajes que tendrán que luchar por entre sí, para sobrevivir. 

La base de la riqueza ha ido cambiando. La base de la riqueza fue la posesión de la tierra, luego la posesión de los medios de producción. En el futuro, la base de la riqueza será la posesión de los datos de las personas. Por esta razón, la IA se basa en la recopilación de datos, personales, biológicos y genéticos. El monopolio de la información impone una situación desventajosa para los ciudadanos individualmente hablando, pues, la conexión a las bases de datos sería condición determinante para acceder a servicios de salud, empleo y otro tanto de situaciones cotidianas que determinarán la vida de las personas, al punto, que sea imposible vivir desconectado.

Parte II. El desafío político

Lección 5. Comunidad.  

El sentimiento de soledad y alienación de muchas personas se percibe como la causa de problemas como el consumo excesivo de drogas, y la desintegración de las comunidades. Las personas se encuentran más conectadas entre sí, pero viven de manera más solitaria. Este problema ha sido identificado por compañías como Facebook, la cual se ha comprometido a facilitar mediante los algoritmos y la IA, que las personas pertenezcan a comunidades que den sentido a sus propósitos y fortalezcan sus raíces sociales. La adicción de las personas a la realidad digital emanada de las redes sociales y el internet, ha hecho perder de vista de las realidades sensoriales y sociales de la realidad física.

Se crea entonces un dilema relacionado con el tiempo en línea y el tiempo fuera de línea. Las interacciones humanas significativas se producen en el mundo real y es importante señalar que, sin perjuicio del éxito de las relaciones cibernéticas y el tiempo de conexión a internet de las personas, la existencia humana se basa en la vida física y para ello se necesitan condiciones sociales como atención en salud, carreteras, producción de alimentos, servicios públicos como el suministro eléctrico, entre otros. Por lo tanto, no se podría pensar en una sociedad digital donde no exista ningún tipo de interacción o responsabilidad por los servicios comunitarios más importantes.

Lección 6. Civilización.


En la actualidad parecería que existen tipos de civilizaciones que se enfrentan unas con otras. El pensamiento occidental y el pensamiento islámico. Este contraste se presenta por los intereses del primero de llevar la democracia a oriente y los segundos por su oleada de migración y hechos violentos en occidente. Sin embargo, los fundamentos para reconocer como cierto este choque de civilizaciones se basa en explicaciones de orden biológico y de la supremacía de las especies. Pero no se trata de algo así. El estado islámico, como principal contendiente en la lucha contra occidente, no se enfrenta a una sociedad en particular, si no, a una civilización global. 

Tampoco es cierto que los fundamentalistas islámicos basen su repulsión hacia occidente en raíces medievales, como las de la Arabia del siglo VII; puesto que su fundamento tiene influencia en la cultura contemporánea y se basan en pensadores como Marx y Foulcault, así como en Mahoma; heredando el legado de anarquistas europeos del siglo XIX. Las sociedades humanas no tienen rasgos naturales que los definan de manera vertical y que puedan caracterizarlos históricamente. 

El mismo error de apreciación se observa al considerar al conteniente europeo como históricamente democrático y garante de los derechos humanos, puesto que dicha posición supone ignorar los abusos cometidos en los países que conforman la unión europea, pero que han ido cambiando con el paso del tiempo. Lo que indica que, lo que caracteriza a una sociedad no son lo que indique su historia, si no lo que quieran sus individuos que esta sea. No es cierto que a las sociedades las definen lo que sus antepasados hayan pensado, dado que precisamente, estos no están para confirmarlo.

La situación se ilustra con claridad cuando se estudia la segregación de la mujer en la cultura judía ortodoxa. La imagen de la mujer debe ser borrada de todos los contextos sociales y políticos, en especial, de su presencia en la sinagoga; posición que se encuentra respaldada, según los políticos judíos, por años de tradición. Pero, cuando los arqueólogos excavaron sinagogas antiguas en Israel, no encontraron señales de segregación femenina. Por el contrario, se encontraron suelos con mosaicos y paredes pintadas con imágenes de mujeres, en algunos casos con escaza vestimenta, lo que indica que la segregación femenina no tiene fundamento en la tradición histórica, sino en el interés político de los individuos que conforman a la sociedad actual.
Por lo tanto, la diferencia entre civilizaciones no es profunda y tiene mucho que ver con los intereses particulares de los individuos que las conforman. Así, en tiempos remotos existieron muchísimas tribus que con el paso del tiempo se fueron uniendo para conformar naciones, así mismo, naciones que por intereses comunes dieron paso a otras de mayor desempeño, se van a formar gracias al reconocimiento de una civilización mundial, una sociedad global donde no existan características diferenciables, sino intereses comunes. 

Nuestro mundo actual está sumamente globalizado políticamente. En la antigüedad no existía ningún tipo de reconocimiento soberado a las naciones vecinas. Sin embargo, la necesidad de alianzas económicas permitió el desarrollo de políticas internacionales basadas en la diplomacia y trajo consigo la implementación de símbolos soberanos como las banderas y los himnos. Los cuales representan a cada una de las naciones en un contexto globalizado. En este orden de ideas, no podría existir un orden mundial sin el respecto de los paradigmas de política internacional previamente legitimados.

Lección 7. Nacionalismo.


La humanidad entera se ha puesto de acuerdo en cuestiones mundiales (dinero, ciencias exactas, salud, etc.) así mismo en existen necesidades mundiales que requieren de la atención global (cambio climático). Por lo tanto, el nacionalismo no es una respuesta válida para afrontar los desafíos globales. Ninguna nación puede resolver por sí misma los problemas relacionados con la crisis climática, por lo que recurrir al nacionalismo puede parecer una solución comparable con enterrar la cabeza en la tierra como el avestruz.

Sin embargo, no se puede pensar que el nacionalismo es malo per se. Los países exitosos tienen al mismo tiempo un alto grado de patriotismo en sus habitantes. El conflicto nace de la creencia en que las únicas obligaciones válidas son las que se tienen con la nación en la que se nace (fascismo), lo cual no es correcto, puesto que este sentimiento de pertenencia se puede conjugar con otras de igual importancia; como lo son la lucha contra la extinción masiva por armas nucleares o el actual cambio climático. 

La disrupción tecnológica también nos planeta un reto global consistente en las posibles dictaduras digitales propiciadas por la dependencia humana a las facilidades de la biotecnología y la existencia de una desocupación masiva de humanos. Para esta situación no existe una solución nacida desde el seno del nacionalismo. Los países no controlan la investigación y el desarrollo científico; no existe garantía que pueda evitar el avance de la ciencia, nacida desde la convención tradicional de países y soberanía nacional. Para poder hacer frente a estos desafíos del presente (crisis climática) y del futuro (reto tecnológico) se hace indispensable la creación de una identidad global y lealtad global.

Contamos con una ecología global, una economía global, y una ciencia global, sin embargo, el reto está en establecer una política global que atienda a estas necesidades y restos que sobrepasan los límites de los países y que además superan sus recursos y competencias. ¿pueden las religiones servir de vinculo para la cohesión global necesaria? Desde sus inicios, religiones como el cristianismo y el islamismo tienen una concepción universal de su actuación en la cultura de la sociedad. Sin embargo, estas estructuras de dogmatismo ¿tienen plena validez en la actualidad?


Diego A. Miranda es abogado litigante y asesor corporativo. Cuenta con experiencia en contratación pública, docencia universitaria y especialización en Derecho del Medio Ambiente. Ha sido consultor en asuntos ambientales para diferentes obras contratadas con el Estado (Colombia) y en la actualidad asesora a organizaciones civiles en temas de economía circular y reciclaje; en aplicación del nuevo marco regulatorio establecido para dicho fin.

Se unió a intrepids.org para poner a su disposición sus conocimientos en ser parte del cambio que quiere ver en el mundo. 

Comentarios